Estudio crítico sobre "El abrazo partido"
Director Daniel Burman
Paula Croci
PARA MÁS INFORMACIÓN BUSCAR AQUÍ
Esta nota es parte de lo que la periodista
PARA MÁS INFORMACIÓN BUSCAR AQUÍ
Búsqueda personalizada
![]() |
| El Abrazo partido |
MARÍA IRIBARREN expresó sobre
el libro.
El estudio o el análisis de
una película, de un autor o realizador cinematográfico, puede iluminar el
objeto en cuestión pero, al mismo tiempo, puede proyectar esa luz sobre otros
ejemplares semejantes.
Cuando el trabajo
de Paula C. intenta desentrañar el sistema de El
abrazo partido, lo primero que pasa es que quedan al descubierto las dos
dimensiones en las que el cine sucede, en las que el cine se hace material: el
ser lenguaje (es decir, caja de herramientas de recursos formales, retóricos y
de estilo) y el ser dispositivo (es decir, estímulo sensorial y, en
consecuencia y simultáneamente, la manera particular en que ese estímulo impacta
en y es percibido por el espectador, cómo dispara o clausura en él la
imaginación, la memoria o la emoción).
El abrazo partido es, acaso, el más complejo de los
filmes que componen “la trilogía de Ariel” —integrada también por Esperando al Mesías y Derecho
de familia, las tres protagonizadas por Daniel Hendler que interpreta a
Ariel Goldstein, en la primera, a Ariel Makaroff en la segunda, y a Ariel
Perelman en la tercera—, y por es complejidad es que esta película reclama y
merece un generoso espacio de reflexión.

Digo trilogía porque adhiero a la hipótesis de Paula C.: primero en Esperando al Mesías, luego en El abrazo partido y, por último, en Derecho se familia el autor abrió y cerró “la búsqueda de la identidad, también del origen, de ciertas verdades y, fundamentalmente, de un padre”, poniéndola en los afanes de un joven judío-argentino que bien podría ser el mismo en distintas circunstancias de su vida.







